Cuando digo que busco una fotografía natural, no quiero decir que durante una sesión simplemente os coloque delante de la cámara y espere a ver qué ocurre. Tampoco significa que todas las fotografías tengan que ser espontáneas o que nunca vayamos a mirar a cámara.
Para mí, fotografiar de manera natural consiste en encontrar el equilibrio entre preparar, guiar y dejar que las cosas sucedan.
Hay momentos en los que os diré dónde poneros, buscaré una determinada luz o cambiaré algo que no está funcionando. Y habrá otros en los que mi trabajo será precisamente no interrumpir.
Porque el objetivo no es que parezca que no hay una fotógrafa delante sino conseguir que, aun estando allí, sigáis reconociéndoos en las fotos.
¿Qué significa realmente hacer fotografías naturales?
Para mí, una foto natural no depende únicamente de si alguien está posando o no. Puede haber una fotografía ligeramente dirigida que siga sintiéndose completamente vuestra y una fotografía supuestamente espontánea que no diga absolutamente nada de vosotros.
Lo importante está en cómo llegamos a ese momento.
Durante una sesión observo cómo os relacionáis, qué funciona con vuestros hijos, cuándo necesitáis alguna indicación y cuándo es mejor dejar que sigáis haciendo lo que estáis haciendo.
No busco una galería llena de fotos idénticas con todo el mundo mirando a cámara y sonriendo. Pero tampoco espero que sepáis espontáneamente qué hacer durante toda la sesión.
Hay dirección. Simplemente intento que no se convierta en la protagonista.
Fotografía natural no significa ausencia de dirección
Esta es probablemente una de las ideas que más me interesa explicar. Cuando llegáis a una sesión no tenéis que saber dónde colocaros, qué hacer con las manos o hacia dónde mirar. Esa parte es mi trabajo.
Puedo proponeros que caminéis, cambiar vuestra posición porque la luz funciona mejor desde otro lugar, acercaros entre vosotros o daros alguna indicación concreta.
La diferencia está en que intento no detenerme ahí. Si después de una indicación vuestro hijo hace algo inesperado, os hace reír o decide que tiene un plan bastante mejor que el mío, probablemente siga disparando.
Muchas veces la indicación solamente es el punto de partida. Lo interesante siempre aparece justo después.
Con niños, adaptarse forma parte de la sesión
Trabajar con niños hace bastante difícil —y poco interesante— intentar controlar absolutamente todo. Hay niños que necesitan unos minutos para observar antes de participar. Otros empiezan a correr prácticamente desde que llegan. Algunos quieren enseñarme cosas, otros prefieren estar cerca de sus padres y alguno decide que justo ese día no piensa colaborar con ninguno de nuestros planes.
No necesito que un niño esté quieto durante toda la sesión. Si quiere moverse, podemos utilizar ese movimiento. Si necesita estar con sus padres, empezamos juntos. Si algo no funciona, cambiamos.
No busco que el niño se adapte a las sesión sino al revés, intento adaptar las fotos al niño que tengo delante. Eso no significa que no haya una planificación previa. Significa entender que estamos fotografiando personas, no ejecutando una lista cerrada de poses.

Con un recién nacido, el ritmo cambia completamente
Una sesión con un recién nacido necesita otra forma de trabajar. Aquí no buscamos movimiento ni juegos. Buscamos tiempo.
Durante mis sesiones newborn respeto el ritmo del bebé, sus tomas, los cambios o los momentos en los que necesita estar con sus padres. Empiezo siempre haciéndole fotos de forma tranquila, respetando su postura natural, y después incorporamos fotografías con mamá, papá, hermanos o, incluso, la mascota si forma parte de la familia.
No necesito colocar al bebé en posiciones imposibles para conseguir una fotografía bonita. En este caso, fotografiar de forma natural significa especialmente respetar cómo es y lo que necesita en esos primeros días.
En una sesión de embarazo tampoco necesitas convertirte en modelo
En las sesiones de embarazo ocurre algo parecido con los adultos. Es normal no saber qué hacer delante de una cámara. De hecho, la mayoría de las personas a las que fotografío no están acostumbradas a ello.
Puedo indicarte cómo ponerte para que la barriga tenga protagonismo, buscar un movimiento que funcione con el vestuario o proponerte caminar, mirar a tu pareja o, simplemente, parar un momento y sentir.
Pero no quiero que durante toda la sesión estés pensando en mantener una postura. La espera ya tiene sus propios gestos: cómo colocas las manos sobre la barriga, cómo la miras o cómo interactúas con tu pareja y tus hijos. Parte de mi trabajo consiste en saber verlos.
También hacemos alguna foto mirando a cámara
Sí. Fotografía natural tampoco significa prohibir las fotografías más clásicas.
Durante una sesión familiar puede tener todo el sentido guardar alguna imagen en la que estéis todos juntos y mirando a cámara. Igual que durante una sesión infantil podemos hacer un retrato más tranquilo o durante un embarazo buscar una fotografía concreta.
La diferencia es que no quiero que toda vuestra galería sea una sucesión de esas imágenes. Me interesa que al verla haya retratos, detalles, movimiento, fotografías juntos y momentos que quizá ni siquiera os habíais dado cuenta de que estaba haciéndoos fotos.
Porque una sesión no tiene por qué elegir entre fotografía posada o espontánea. Puede haber espacio para ambas.
Lo que ocurre antes de disparar también importa
La naturalidad tampoco empieza cuando aprieto el botón de la cámara. Elegir una localización adecuada, buscar una hora con buena luz, pensar cómo aprovechar el espacio o recomendar un vestuario que no compita con las fotografías forma parte del resultado.
Cuanto mejor preparado está todo lo que podemos controlar, más espacio tenemos después para no controlar lo demás. Y esa mezcla es probablemente la que mejor define mi manera de trabajar: llegar con una idea clara, pero estar dispuesta a cambiarla si delante de la cámara está ocurriendo algo mejor.

Al final, quiero que reconozcáis vuestra familia
Dentro de unos años probablemente no os importe demasiado si una foto estaba perfectamente colocada. Pero sí reconoceréis cómo vuestro hijo se agarraba a vosotros. Su manera de reírse. Cómo era vuestra familia en ese momento o cómo os mirabais mientras esperabais a que llegara un bebé.
Eso es lo que busco cuando hablo de fotografía natural. No significa renunciar a preparar una sesión ni a dirigirla.
Significa utilizar todo eso para llegar a fotografías que, además de ser bonitas, se sientan vuestras.