Los abuelos forman parte de muchos de nuestros primeros recuerdos. Nos recogen, juegan, cuentan historias, consienten un poco más de la cuenta y crean con sus nietos una relación que no se parece a ninguna otra.
Sin embargo, cuando revisamos nuestras fotos familiares, muchas veces aparecen menos de lo que deberían.
No hace falta esperar al Día de los Abuelos ni convertirlo en un regalo de una fecha concreta. Hacer fotos juntos puede tener sentido simplemente porque ese vínculo existe ahora y, como todo, irá cambiando con los años.
¿Por qué hacer fotos de abuelos y nietos?
Porque hay gestos y vínculos que damos por hechos mientras forman parte de nuestro día a día: cómo un nieto busca la mano de su abuela, cómo se sienta con su abuelo, cómo lo imita, una conversación, una carcajada o un abrazo pueden parecer escenas pequeñas. Pero con el tiempo dejan de serlo y ganan valor.
Las fotos no detienen nada, pero sí nos permiten volver a esas escenas cuando ya han cambiado. Cuando solo quedan los recuerdos.
No hace falta preparar una sesión solo para ellos
Los abuelos pueden participar dentro de una sesión familiar. Podemos hacer fotos de todos juntos y después reservar un rato para ellos con sus nietos.
Eso nos permite tener imágenes de varias generaciones sin que toda la sesión gire alrededor de una única combinación. También podemos hacer algún retrato más clásico, pero me interesa especialmente guardar cómo se relacionan entre ellos.
¿Qué podemos hacer durante las fotos?
No necesito que estén todo el tiempo mirando a cámara. Podemos caminar, sentarnos juntos, hablar, jugar con los más pequeños o dejar que sean ellos quienes marquen parte de lo que ocurre.
Con niños, muchas veces basta con darles algo que hacer para que dejen de pensar en que estamos haciendo fotos. Y con los adultos ocurre algo bastante parecido.

¿Y si los abuelos no se sienten cómodos delante de la cámara?
Es bastante habitual. No todo el mundo está acostumbrado a que le hagan fotos y menos aún durante una sesión. Pero es importante tener claro que no necesitan saber posar. Les iré indicando cuando haga falta y empezaremos con situaciones sencillas en las que puedan centrarse en sus nietos y olvidarse un poco de que hay una cámara delante.
Muchas veces, cuando la atención deja de estar en la cámara, todo se vuelve bastante más fácil.
Fotos de varias generaciones
Si participan abuelos, padres y niños, merece la pena aprovechar para guardar también una foto de las distintas generaciones juntas.
No tiene que ser perfecta ni convertirse en el centro de la sesión, pero probablemente sea una de esas imágenes cuyo valor crece con el tiempo. Y, además, también podemos buscar pequeños grupos: abuela y nieta, abuelo y nieto, los abuelos con todos los hermanos o cualquier combinación que tenga sentido para vuestra familia.

No hace falta una fecha especial
Este contenido nació originalmente alrededor del Día de los Abuelos. Pero hoy prefiero dejar eso a un lado y quedarme con una idea mucho más sencilla: no necesitamos un día especial para hacer una foto con alguien importante.
Si los abuelos forman parte de la vida de vuestros hijos, ya existe el motivo. Porque seguramente, dentro de unos años nadie recordará qué día hicimos esas fotos. Pero sí quién estaba en ellas.