Cómo hacer mejores fotos a tus hijos: consejos sencillos para el día a día

No necesitas una cámara profesional para hacer mejores fotos a tus hijos. La luz, el punto de vista y dejarles ser ellos mismos pueden cambiar mucho el resultado.
LA PETITA CAPTURA · 1 MIN DE LECTURA
Niño jugando delante de la cámara durante una sesión de fotos en exterior

En este artículo

Tenemos el móvil lleno de fotos de nuestros hijos: comiendo, jugando, corriendo por el parque, de vacaciones, haciendo cualquier tontería en casa… Y, aun así, muchas veces sentimos que las imágenes no terminan de reflejar cómo era realmente ese momento.

No necesitas una cámara profesional ni preparar un plan especial. Cambiar algunas pequeñas cosas a la hora de fotografiarlos puede ayudarte a conseguir recuerdos mucho más naturales.

No les pidas siempre que miren a cámara

Es casi automático: sacamos el móvil y decimos ¡mira aquí!. Y muchas veces, justo en ese momento, desaparece lo que queríamos fotografiar.

Prueba a hacer algunas fotos sin interrumpir lo que están haciendo. Mientras juegan, hablan, investigan algo o se ríen contigo pueden aparecer expresiones mucho más reconocibles que cuando les pedimos que sonrían.

No significa que nunca puedan mirar a cámara sino que no todas las fotografías necesitan ese momento de mirada y sonrisa para funcionar.

Ponte a su altura

La mayoría de las veces fotografiamos a los niños desde nuestra propia altura y acabamos apuntando la cámara hacia abajo. Agacharte y colocar el móvil o la cámara aproximadamente a la altura de sus ojos cambia por completo la perspectiva. Entramos mucho más en su mundo y la foto suele sentirse más cercana.

También puedes probar lo contrario de vez en cuando: fotografiar desde arriba, desde el suelo o acercarte mucho para guardar un detalle. Cambiar el punto de vista hace que una situación cotidiana pueda verse completamente diferente.

Busca una buena luz antes que un lugar perfecto

La luz puede cambiar muchísimo una fotografía. En exterior, el sol fuerte del mediodía puede provocar sombras muy marcadas, ojos entrecerrados y contrastes difíciles de controlar. Si puedes elegir, las primeras y últimas horas del día suelen ofrecer una luz mucho más suave.

Pero tampoco necesitas esperar siempre al atardecer. Si el sol es muy fuerte, buscar una zona de sombra puede ser suficiente.

En casa, prueba a acercarte a una ventana y apagar o evitar luces artificiales que mezclen diferentes tonos. Muchas veces una escena muy sencilla junto a una buena entrada de luz funciona mejor que un rincón aparentemente más bonito pero oscuro.

Deja espacio para el movimiento

Los niños se mueven. Mucho. Intentar que permanezcan quietos para conseguir una foto puede terminar siendo más complicado que aprovechar precisamente ese movimiento.

Déjale correr, saltar, bailar, perseguir una pelota o seguir jugando. Si utilizas el móvil, puedes hacer varias fotografías seguidas y después elegir el instante que mejor represente lo que estaba ocurriendo.

Y no descartes automáticamente una imagen porque no sea técnicamente perfecta. A veces una mano movida, el pelo volando o una carcajada a medio camino cuentan mucho más que una foto completamente estática.

Niño jugando durante una sesión de fotos en exterior

Fíjate también en lo que hay detrás

Cuando fotografiamos algo que nos importa, nuestra atención está completamente puesta en la persona. La cámara, en cambio, también ve todo lo que hay alrededor.

Antes de hacer la foto, mira rápidamente el fondo. Una papelera, una bolsa, un coche o cualquier elemento muy llamativo puede acabar teniendo más protagonismo del que querías. A veces basta con moverte tú un par de pasos o cambiar ligeramente el encuadre. No necesitas encontrar un fondo perfecto ni eliminar todo lo que haya alrededor.

Acércate y fotografía también los detalles

No todas las imágenes tienen que enseñar al niño entero: sus manos mientras juega, unos pies llenos de arena, cómo agarra su juguete favorito, el pelo después del baño o esa forma concreta de coger vuestra mano también forman parte de cómo es ahora.

Cuando juntamos fotografías más abiertas con otras de pequeños detalles conseguimos contar mucho mejor lo que estaba pasando.

No fotografíes solo los momentos especiales

Cumpleaños, vacaciones y celebraciones llenan rápidamente nuestra galería, pero seguramente dentro de unos años también quieras recordar cómo era una tarde cualquiera.

El desayuno. Su habitación. Un paseo. Cómo se sentaba a pintar. La cara que ponía cuando algo no le gustaba. Su juguete favorito. Lo cotidiano también cambia, aunque mientras lo estamos viviendo no nos demos cuenta.

Niños jugando juntos en un columpio

Y, sobre todo, aparece tú también

Si eres quien suele sacar el móvil, es muy fácil que tengas cientos de fotografías de tus hijos y muy pocas contigo. Pide a otra persona que haga alguna y, si no, apoya el móvil y utiliza el temporizador.Hazte un selfie aunque no tenga la composición perfecta.

Porque con el tiempo no solo querrás recordar cómo eran ellos. También querrás recordar cómo erais juntos.

No necesitas que todas las fotos sean perfectas

Una fotografía puede estar un poco torcida, tener movimiento o no cumplir ninguna regla de composición y seguir siendo una de tus favoritas. Los consejos ayudan, pero no deberían hacer que estés más pendiente de conseguir la foto que de vivir lo que está pasando.

Haz fotos. Guarda muchas. Borra las que no te digan nada. Imprime algunas. Y, de vez en cuando, deja también el móvil a un lado.

Preguntas frecuentes

¿Necesito una cámara profesional para hacer buenas fotos a mis hijos?

No. Un móvil puede ser más que suficiente para guardar momentos cotidianos. La luz, el encuadre y el momento en el que haces la foto suelen influir más que tener una cámara profesional.

¿Cómo consigo que mi hijo mire a cámara?

No necesitas conseguirlo siempre. Puedes hablar con él, jugar o esperar a que te mire de forma espontánea. Muchas fotos funcionan precisamente porque el niño no está pendiente de la cámara.

¿Cuál es la mejor luz para hacer fotos a los niños?

La luz suave suele ser más fácil de aprovechar. En exterior puedes buscar alguna sombra o evitar las horas de sol más fuerte; en interior, una ventana puede convertirse en tu mejor fuente de luz.

¿Cómo hago fotos si mi hijo no para quieto?

En lugar de intentar detenerlo, incorpora el movimiento. Sigue lo que está haciendo y haz varias fotografías para elegir después el momento que más te guste.

¿Es mejor hacer fotos espontáneas o posadas?

No tienes que elegir solo una opción. Puedes tener algunas fotografías mirando a cámara y combinar esas imágenes con otras mientras juega, se mueve o interactúa con vosotros.

¿Qué puedo hacer para salir yo también en las fotos?

Pide a otra persona que coja el móvil, utiliza el temporizador o apóyalo en un lugar seguro. No esperes a que las condiciones sean perfectas para aparecer.

UN RECUERDO DE ESTA ETAPA
Hay momentos que también merece la pena vivir desde el otro lado de la cámara

Las fotos del día a día cuentan muchísimo de vuestra historia. Y cuando quieras guardar una etapa sin tener que preocuparte por estar detrás de la cámara, estaré yo para fotografiarla.

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