Cuando pensamos en una sesión de embarazo, es fácil imaginar a la futura mamá sola delante de la cámara. Y sí, ella y la barriga son las protagonistas pero eso no significa que el resto de la familia tenga que quedarse fuera.
La pareja, los hijos mayores o ambos pueden participar en parte de la sesión. Al final, la llegada de un bebé cambia la historia de todos y también puede ser bonito guardar cómo se vivía esa espera en familia.
La idea no es convertir todas las fotos en retratos familiares sino buscar un equilibrio: momentos de la madre sola, otros en pareja y, si ya hay hermanos, un ratito con ellos.
¿La pareja puede participar en una sesión de embarazo?
Sí. De hecho, muchas veces aporta imágenes muy diferentes a las que hacemos de la embarazada sola.
No hace falta preparar poses ni saber qué hacer. Podemos caminar, acercarnos, hablar o, simplemente, dejar que aparezcan esos gestos que ya forman parte de vuestra manera de estar juntos.
También haremos fotos en las que la futura mamá esté sola. Que participe la pareja no significa que tenga que aparecer durante toda la sesión.
¿Y si ya tenemos hijos?
Entonces la sesión también puede guardar algo que dentro de muy poco habrá cambiado: cómo era vuestra familia justo antes de sumar un nuevo miembro.
Con niños pequeños no espero que estén pendientes de la cámara ni que sigan indicaciones durante mucho rato. Podemos empezar juntos, movernos, jugar o dejar que se acerquen a la barriga a su manera.
Si necesitan desconectar, seguimos con las fotos de embarazo y volvemos a incorporarles después. No pasa nada.

La barriga sigue siendo la protagonista
Aunque participe toda la familia, reservo momentos para fotografiar a la madre sola. Busco que se vea la barriga, pero también tus gestos y cómo estás viviendo esta etapa ahora mismo. Podemos hacer fotos más tranquilas, otras caminando o aprovechar el movimiento de la ropa y el entorno.
No necesitas saber posar porque te iré guiando cuando haga falta para que puedas centrarte más en vivir el momento que en pensar qué hacer con las manos.
¿Cómo coordinamos la ropa de todos?
No hace falta ir vestidos iguales. De hecho, prefiero que no sea así porque funciona mejor elegir prendas que combinen entre sí, mantener una paleta relativamente coherente y evitar que una persona destaque por un estampado o un color demasiado fuerte.
La prioridad sigue siendo que estéis cómodos y os reconozcáis en lo que lleváis.
¿Cuándo es mejor hacer estas fotos?
Como en cualquier sesión de embarazo, suelo recomendar realizarla entre las semanas 28 y 34, aunque cada embarazo y cada barriga evolucionan de manera diferente.
Si queréis que participen hermanos pequeños, también tendremos en cuenta sus horarios y, siempre que sea posible, evitaremos momentos en los que sabemos que llegan cansados, tienen hambre o necesitan dormir.
Un recuerdo de la espera, pero también de vuestra familia
Dentro de unos meses habrá un bebé nuevo en casa y muchas de las dinámicas que ahora os parecen normales habrán cambiado.
Por eso me gusta que la sesión no hable únicamente de la barriga. También puede guardar cómo os mirabais, cómo se acercaba un hermano mayor o cómo estabais viviendo juntos los últimos meses antes de conocer al bebé.
La madre sigue siendo la protagonista. Pero la historia que estamos fotografiando también es la de una familia que está a punto de crecer.
