Una de las dudas más habituales antes de hacer una sesión de fotos con niños es pensar cómo van a reaccionar: ¿y si no quiere hacerse fotos?, ¿si no para quieto?, ¿si ese día está más tímido o tiene una rabieta?
La respuesta corta es que no necesitamos que los niños se comporten de una determinada manera para hacer una sesión.
Precisamente porque cada niño es diferente, la idea es crear un ambiente en el que pueda sentirse cómodo, darle tiempo para adaptarse y dejar espacio para que juegue, explore y sea él mismo.
¿Cómo preparar a un niño para una sesión de fotos?
No hace falta hacer una gran preparación previa. De hecho, cuanto más normal vivan los niños la experiencia, mejor.
Podéis contarles que vais a hacer unas fotos juntos o que vais a pasar un rato jugando, adaptando la explicación a su edad. Intentaría evitar frases como “tienes que portarte bien”, “tienes que sonreír” o “haz caso a la fotógrafa”, porque pueden hacer que lleguen sintiendo que tienen que cumplir unas expectativas.
También ayuda intentar respetar sus horarios habituales. Si podemos escoger, evitaremos que la sesión coincida con su hora de dormir, comer o con ese momento del día en el que sabéis que suele estar especialmente cansado.
Y, sobre todo, no hace falta practicar poses ni sonrisas antes de venir.
¿Qué pasa si mi hijo no quiere hacerse fotos?
Puede pasar. Y no significa que la sesión vaya a salir mal.
Algunos niños necesitan unos minutos para observar antes de empezar a interactuar. Otros llegan explorándolo absolutamente todo. Algunos buscan constantemente a sus padres y otros deciden que tienen asuntos muchísimo más importantes que atender que mirar a una cámara.
Nos adaptamos.
No espero que un niño llegue, se coloque donde le digamos y siga instrucciones durante toda la sesión. Podemos empezar jugando, caminando, hablando o, simplemente, dejando que conozca el espacio.
Muchas veces, cuando dejamos de esperar que ocurra una fotografía concreta, aparecen precisamente las imágenes más naturales.

¿Y si no para quieto?
Entonces tendremos fotos en movimiento. Los niños pequeños están descubriendo constantemente lo que tienen alrededor y es completamente normal que quieran caminar, correr, gatear, tocar o investigar.
Una sesión infantil no consiste en intentar mantenerlos quietos durante una hora. Podemos aprovechar ese movimiento para fotografiarles jugando, caminando con vosotros, corriendo o interactuando con el entorno.
No necesitamos que todas las fotografías sean sentados y mirando a cámara para conseguir una galería bonita. De hecho, cómo se mueve vuestro hijo también forma parte de cómo es ahora.
¿Los padres tienen que ayudar durante la sesión?
Sí, pero no hace falta estar constantemente intentando conseguir una sonrisa. Vosotros sois las personas con las que vuestro hijo se siente más seguro, así que vuestra presencia ayuda muchísimo. Podemos jugar juntos, hacerle cosquillas, cogerle en brazos, caminar o interactuar de la misma manera que lo haríais cualquier otro día.
Si en algún momento necesito vuestra ayuda para llamar su atención o hacer alguna fotografía concreta, os lo indicaré. El objetivo es que también podáis disfrutar de la sesión, no pasar todo el rato detrás de mí diciendo su nombre para conseguir que mire a cámara.

¿Qué ropa llevar a una sesión de fotos con niños?
La comodidad es especialmente importante.
Un niño que puede moverse con libertad tendrá muchas más posibilidades de jugar y comportarse como lo hace habitualmente que uno preocupado porque una prenda le molesta o no puede correr con ella.
No hace falta comprar ropa específicamente para la sesión ni vestirles de una manera que no tenga nada que ver con ellos. Lo ideal es escoger prendas cómodas, evitar grandes logotipos o estampados que llamen demasiado la atención y, si vais a participar varios miembros de la familia, buscar cierta armonía entre los colores sin necesidad de ir todos vestidos iguales.
Antes de la sesión recibiréis una guía con ideas y recomendaciones para preparar el vestuario y, si dudáis entre diferentes opciones, podemos valorarlas previamente.
Para profundizar en este tema, podéis consultar mi guía para escoger el vestuario para una sesión de fotos.
¿Hay que llevar juguetes u objetos de casa?
No es obligatorio. Si vuestro hijo tiene algún juguete, peluche u objeto especialmente importante para él, podéis traerlo. Además de ayudarle a sentirse cómodo, puede tener sentido que algo que forma parte de su infancia aparezca también en algunas fotografías.
Pero no hace falta llenar una bolsa de juguetes para entretenerlo durante toda la sesión. Dependiendo del tipo de sesión podremos utilizar el propio entorno, algún elemento del decorado o, simplemente, la interacción entre vosotros para crear diferentes momentos.
¿Qué pasa si tiene una rabieta durante la sesión?
Paramos si hace falta. Los niños pueden cansarse, frustrarse, tener hambre o decidir que ya han tenido suficiente. Una rabieta no significa que hayamos perdido la sesión.
Podemos darle unos minutos, cambiar de actividad, dejar que esté con vosotros o continuar de otra manera cuando vuelva a sentirse cómodo. Lo que no vamos a hacer es forzarle a sonreír o continuar haciendo fotografías como si no estuviera pasando nada.
Una sesión con niños necesita cierta flexibilidad. No buscamos un niño perfecto para las fotografías; buscamos fotografiar al vuestro.
¿Cuánto dura una sesión de fotos con niños?
La duración dependerá del tipo de sesión, pero normalmente mis sesiones duran entre una hora y una hora y media. Eso no significa que durante todo ese tiempo el niño tenga que estar pendiente de la cámara. Dentro de la sesión hay momentos para cambiar de espacio, de ropa si corresponde, jugar, descansar o dejar que las cosas vayan ocurriendo.
Más que intentar aprovechar cada minuto haciendo fotografías, prefiero adaptarnos al ritmo que necesita cada sesión.
¿Es mejor hacer la sesión en exterior o en interior?
Depende del tipo de sesión y de la edad del niño.
El exterior ofrece mucha libertad para caminar, correr, explorar y jugar, por lo que funciona especialmente bien cuando fotografiamos a niños que necesitan movimiento. Además, nos permite crear imágenes muy naturales utilizando el propio entorno.
En otras sesiones podemos trabajar en un espacio preparado específicamente para las fotografías, especialmente cuando hay un decorado o una propuesta concreta.
La elección no depende únicamente de qué lugar sea más bonito, sino de qué tipo de sesión queremos crear y dónde puede sentirse más cómodo vuestro peque.

No tienen que hacerlo perfecto
Una sesión de fotos con niños no necesita que todo salga exactamente como habíamos imaginado.No importa si corre cuando esperábamos que se sentara, si tarda un poco en coger confianza o si la sonrisa aparece cuando nadie se la estaba pidiendo.
La infancia también es todo eso.
Mi trabajo es acompañaros, guiaros cuando hace falta y adaptarme a lo que vaya ocurriendo para guardar un recuerdo que, cuando lo miréis dentro de unos años, os devuelva un poquito a cómo era vuestro hijo en ese momento.