Escribir la carta a los Reyes Magos de Oriente es uno de esos pequeños rituales que forman parte de la Navidad cuando hay niños en casa. Los catálogos de juguetes empiezan a aparecer, llegan las primeras conversaciones sobre qué pedir y, poco a poco, la lista para Melchor, Gaspar y Baltasar empieza a tomar forma.
Pero la carta puede ser mucho más que una lista de regalos. También puede convertirse en un momento para compartir en familia, hablar de cómo ha sido el año y guardar un recuerdo de esa Navidad.
No hay una única forma de escribirla. Lo importante es adaptarla a la edad de cada niño y dejar que sean ellos quienes la hagan suya.
¿Cuándo escribir la carta a los Reyes Magos?
No existe un día concreto para hacerlo. Podéis prepararla durante las semanas previas al 6 de enero, cuando los niños empiecen a pensar qué les gustaría pedir.
Más que buscar el momento perfecto, podéis convertirlo en un pequeño plan de Navidad: preparar la carta juntos, escoger los colores, dibujar, recortar imágenes o dejar que escriban ellos mismos si ya tienen edad para hacerlo.
Y, si son todavía pequeños, podéis ayudarles a expresar sus ideas o incluso escribir vosotros mientras ellos participan con dibujos, pegatinas o garabatos.
¿Qué podemos poner en la carta?
Los regalos tendrán su espacio, claro. Pero no tienen por qué ser lo único que aparezca.
Podéis empezar contando a sus Majestades los Reyes Magos de Oriente alguna cosa que haya sucedido durante el año, algo que al peque le haya hecho especialmente feliz o algún momento que recuerde con cariño.
Después llegará la parte que probablemente estén esperando: qué les gustaría encontrar la mañana del 6 de enero.
Y también podéis dejar un pequeño espacio para pedir algo que no pueda envolverse: pasar más tiempo juntos, hacer una excursión, visitar algún lugar o vivir una experiencia en familia.
No hace falta que la carta sea perfecta. Precisamente las palabras, dibujos y ocurrencias de cada edad son lo que hará divertido volver a verla dentro de unos años.
Una carta a Melchor, Gaspar y Baltasar hecha por ellos
Siempre que la edad lo permita, dejad que los niños participen de verdad. Si ya saben escribir, pueden preparar ellos mismos su carta. Si están empezando, podéis ayudarles. Y si todavía son demasiado pequeños, los dibujos o las imágenes recortadas pueden convertirse en su particular manera de contarles a los Reyes qué quieren.
También podéis dejar que decoren el sobre, escriban sus nombres o decidan cómo quieren entregarla. Porque parte de la magia no está únicamente en lo que piden, sino en todo lo que ocurre antes de enviar la carta.

¿Y si este año pedimos también una experiencia?
Cuando pensamos en la carta solemos pensar inmediatamente en juguetes, pero también podemos incluir planes y experiencias para disfrutar juntos.
Una escapada, una actividad en familia, una entrada para algún lugar que les haga ilusión o, incluso, una sesión de fotos pueden convertirse en parte de los regalos de Navidad.
En La Petita Captura podéis encontrar diferentes tipos de sesiones para guardar un recuerdo de vuestra familia y elegir la que mejor encaje con el momento que estáis viviendo.

Guardad la carta cuando pase la Navidad
Una vez entregada la carta y pasada la mañana de Reyes, no hace falta tirarla. Podéis guardarla junto con otros recuerdos de ese año. Dentro de un tiempo será curioso volver a leer qué pedían, cómo escribían o qué dibujaban cuando eran pequeños.
Incluso podéis repetirlo cada Navidad y guardar todas las cartas juntas. Con los años acabaréis teniendo una pequeña colección que cuenta, casi sin daros cuenta, cómo han ido creciendo.
Y, probablemente, ese papel termine teniendo mucho más valor que algunos de los regalos que aparecieron aquella mañana.